Foca monje» En peligro de extinción

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Información de la foca monje:

La foca monje es un fócido de tamaño mediano. Los adultos pueden alcanzar entre 2 y 2,8 metros de longitud total y pesar entre 240 y 300 kg. Los recién nacidos pueden medir entre 88-103cm y pesar entre 15 y 26 kg aproximadamente. Las hembras son ligeramente más pequeñas que los machos.

Citada por primera vez en la Odisea de Homero, se han encontrado restos óseos de estas focas en cuevas de Málaga pertenecientes a los periodos Magdaleniense y Epipaleolítico hace entre 14 000 y 12 000 años. Las marcas, fracturas y quemaduras detectadas en estos huesos indican que la gente de esos periodos utilizaba a las focas no solo por la carne sino también por la piel y la grasa.

A pesar de existir actualmente proyectos que tienen como objetivo la conservación de la foca monje, este mamífero se encuentra en peligro de extinción. La cacería ilegal, contaminación de su hábitat y accidentes con las redes de pescas son parte de las opciones que la convierten en las más amenazadas del mundo.

Características:

La foca monje tiene la cabeza redondeada. Los ojos están situados a los lados de su ancha cara, y por lo aplanado del hocico, luce una gran nariz. El cuerpo es firme y vigoroso, cubierto de un corto pelo, apenas perceptible, de color grisáceo o marrón por encima, y blanquecino por debajo, en la zona del vientre.

La tonalidad del pelaje varía de acuerdo al sexo y a la edad. Al nacer suele ser casi negra, al igual que los machos dominantes, aunque conservan la mancha blanca en su abdomen.

La foca monje posee cuatro extremidades en forma de pequeñas aletas. Las posteriores están orientadas hacia atrás, y todas poseen dedos con uñas cortas, que le permiten un perfecto nado y una cómoda movilización en la tierra. No puede deslizarse firmemente, sino dando pequeños saltos, debido a las características de sus extremidades posteriores. Las hembras exhiben cuatro pezones retráctiles.

Alimentación de la foca monje:

Este tipo particular de foca caza por su alimento durante el día y duerme y descansa por la noche. Consumen pescado, moluscos, pulpos y calamares. Son capaces de sumergirse profundamente en el agua cuando necesitan encontrar más comida para mantenerse, sin embargo, la mayoría de las veces sólo llegan a unos 300 metros de profundidad.

Con el número de focas monje del Mediterráneo tan bajo, tiende a haber más que suficiente alimento para ara sobrevivir, sin embargo, a menudo hay pescadores en estas mismas zonas que pueden convertirse en competencia. Se tragan su comida en vez de masticarla, y se mueven por el agua lentamente en busca de su presa.

Hábitat:

Mar Mediterráneo Oriental: Es el lugar donde existen un mayor número de ejemplares. Se estima que pudieran llegar a encontrarse unas 400-500 focas monje del Mediterráneo que es como se les reconoce a las focas de esta zona. La mayor congregación se sitúa en los mares Jónicos y del Egeo (300-400) y en las costas limítrofes de Turquía (100-150). La foca monje del Mediterráneo en Grecia conforman una estructura colonial sólida tan solo en la Isla de Giaros, siendo su presencia en las restantes islas de carácter residual, compuesta tan solo de pequeños grupos sueltos.

Atlántico Norte: Tanto en el mediterráneo oriental como en el atlántico norte son los dos únicos lugares donde aún se pueden observar grandes colonias de estos ejemplares. En el atlántico norte podemos encontrarlas a lo largo del Cabo Blanco entre la frontera de las costas entre Mauritania y el Sahara Occidental. Existían cerca de 400 focas monje del Mediterráneo en estas costas pero en el verano del año 1997 más de la mitad de los ejemplares fallecieron a causas que aún en la actualidad se desconocen.

Coexisten dos versiones de como se pudo llegar a producir dicho exterminio; la primera versión afirma que la foca monje del Mediterráneo fue parcialmente arrasada por la presencia de mareas rojas producidas por algas tóxicas, en cambio, algunos científicos discrepan de esta afirmación y mantienen que la causa probable del exterminio fue un virus mutante de los delfines llamado morbillivirus. Sea cual fuera la causa, la verdad es que hubo un cambio radical en la conducta de la foca monje del Mediterráneo. En la actualidad, se estima que pueden habitar en Cabo Blanco alrededor de unas 100 focas marinas adultas.

Reproducción de la foca monje:

El proceso de reproducción es extremadamente agresivo para todos los implicados. En primer lugar, los machos son agresivos hacia los demás y luchan para aparearse con las hembras. A continuación, los machos pueden ser agresivos con las hembras con las que desean aparearse. Muchas de las hembras más longevas tienen marcas de mordeduras y otras cicatrices, resultado del proceso de apareamiento.

Un gran problema es que existen más machos que hembras en este tipo de foca. Muchas hembras no sobrevivirán al proceso de apareamiento. Algunas de las crías hembras jóvenes también pueden ser atacadas por los machos, a pesar de que no están maduras para aparearse, si no hay suficientes hembras alrededor para satisfacerlos.

Los cachorros pesan aproximadamente 40 libras al nacer y pueden ser de hasta 40 pulgadas de largo. Las madres cuidarán al cachorro durante las primeras seis semanas de vida. Esto significa que no se alimentarán durante este periodo, con lo que pueden perder varios cientos de libras.

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