Ciervo volante» En peligro de extinción

Herbívoros 95 Visitas

Información del ciervo volante:

Les vamos a presentar a este animalito volador con su nombre científico. El es Chiasognathus granti, un tipo de ciervo volante endémico del cono sur de América. Eso quiere decir que sólo vive en nuestro país y en Argentina.

El ciervo volante. Es el escarabajo más grande de Europa. Los adultos se ven desde mediados de junio hasta mediados de agosto. Cuando más se ven es en julio. A mediados de junio empiezan a salir de la base de los árboles o de zonas donde la madera en descomposición es blanda, en julio y a principios de agosto es el apareamiento y a mediados de agosto se acaba la reproducción. No son una plaga, ya que solo comen madera podrida y no atacan a arboles sanos.

Su popularidad se demuestra en el hecho de ser uno de los escasos escarabajos que cuentan con abundantes nombres vernáculos. Denominado vulgarmente ciervo volante en los libros, es conocido como vacaloura en Galicia, bacalloria en Asturias, escornabois en Cantabria, arkanbelea en Euskadi, escanyapolls en Cataluña y cornatero en la Sierra de Gredos avulense; en Portugal lo denominan vaca loura, cabra-loura o carocha.

Características:

Su tamaño total varía entre los 5 y 9 cm en los machos y los 2,8 y 5,4 cm en las hembras.[cita requerida] Presentan un notable dimorfismo sexual; los machos son mayores que las hembras y poseen las mandíbulas mucho más desarrolladas, pues han evolucionado para la lucha; tienen una forma que recuerda los cuernos de un ciervo, de donde deriva su nombre común.

Como todos los escarabajos, poseen tres pares de patas, que son de color negro. Las patas son muy potentes capaces de soportar el pesado peso (para ellas) del escarabajo en troncos de árboles. Cada pata está unida al cuerpo a través de la cadera o coxa. Cuando el par de patas delanteras, el segundo segmento de la pierna se designa; el muslo o fémur. Este segmento es el ciervo volante y grasa de la parte superior del muslo se ve en gran medida oculto bajo el cuerpo. En el par medio de patas, el tercer segmento de la pata se indica; la espinilla o la tibia. Esto se ha ampliado en gran medida, y lleva a cabo las espinas claras exteriores, que también se conocen como esporas. En el par trasero de las patas.

Por último, el pie o tarso indicados. Los segmentos del pie se denominan tarsos, y los extremos llevan tres soportes de las cuales las dos secciones exteriores son difíciles y singular, y la parte media está ramificado. Este interiores uñas son delgadas y de color rojizo. Las patas delanteras están en el interior de la cadera un lugar visible que consta de una capa de color amarillo dorado. Este cabello juega un papel importante en la comunicación para que hombres y mujeres pueden encontrarse.

Alimentación del ciervo volante:

Las larvas de este insecto pasan de uno a cinco años alimentándose de madera en descomposición, por lo que suelen vivir en bosques donde son abundantes los robles y encinas pero también en bosques de ribera y caducifolios por debajo de los 700 metros. Ha de haber arboles maduros y materia orgánica en descomposición, razón por la que no son comunes en terrenos urbanos. Tienen un apetito muy voraz, con tan solo un gramo de peso pueden comer en un sólo día 22,5 centímetros cúbicos de madera1​ y alcanzan un tamaño considerable, llegando incluso a 10 centímetros de largo.

Los machos adultos no se alimentan, sus enormes mandíbulas se lo dificultan, aunque se ven atraídos por la savia de los árboles y el zumo de frutas maduras, el cual succionan con su aparato bucal. Su vida tras la metamorfosis es mucho más corta que la de larva: tan sólo de quince días a un mes. Las hembras adultas tienen una vida un poco más larga que los machos. La vida del adulto no depende de si se alimenta de los zumos dulces. Pueden volar, alcanzando velocidades de 6 km/h.2​

Hábitat:

Tienen hábitos nocturnos o crepusculares, y se dejan ver en los bosques de robles y otros árboles afines, entre mayo y agosto. Se alimentan succionando la savia de los árboles y el zumo de las frutas maduras. Los ciervos volantes se encuentran en jardines, parques arbolados y praderas, en cualquier lugar donde haya una buena cantidad de madera muerta. El área de distribución del ciervo volante cubre gran parte de Europa y se extiende en Asia. Vive en zonas boscosas, donde las larvas encuentran su comida.

En la Península Ibérica se localiza principalmente en las zonas boscosas que cuentan con especies de Quercus de hoja caduca o marcescente, aunque para su desarrollo tampoco desprecia a las encinas y otros muchos árboles. Frecuente en la mitad septentrional, se hace muy raro en cambio al sur del Sistema Central y de la Serranía de Cuenca. Se conoce de todas las provincias de Cataluña, Aragón, Navarra, Euskadi, La Rioja, Cantabria, Asturias, Galicia, Castilla-León y Madrid. También en el sur, aunque en las comunidades de Extremadura, Castilla-La Mancha, Valencia, Murcia o Andalucía está muy localizado y relegado a enclaves muy particulares.

Reproducción del ciervo volante:

Las hembras, las cuales no suelen volar, eligen un tronco óptimo para poner los huevos y se queden allí esperando a los machos, los cuales vuelan en busca de las hembras 15 minutos antes del ocaso y 15 minutos después del ocaso, pero cuando vuela el 90% de ellos es durante 10 minutos antes del ocaso, cuando se ven volar a los murciélagos. Por debajo de los 12 grados ya no suelen verse volar. Después, se agrupan en torno a ellas y se las disputan en combates con la finalidad de hacer perder el equilibrio al contrincante usando las mandíbulas. Esto en ocasiones puede ocasionar la muerte de uno de los dos machos. El ganador monta a la hembra y se aparean. Se han dado casos en que un macho minor (macho de pequeño tamaño que está menos dotado para el combate) para quedarse con la hembra.

Las hembras ponen los huevos en los huecos de la corteza de los árboles muertos, en madera en descomposición de árboles como: roble, encina, fresno, manzano, cerezo, etc. Aunque tienen preferencia por la madera de roble y encina, sobre todo de los que crecen a lo largo de las riberas de los ríos. Prefieren suelos de poca densidad y actualmente, también se encuentran en los jardines.​ La puesta se compone de unos 20 huevos de unos 3 mm de longitud.

Las hembras ponen los huevos en los huecos de la corteza de los árboles muertos. Los cuales eclosionan a las dos o cuatro semanas dando origen a las larvas. El tamaño final del adulto depende de la calidad de la madera de la que se alimenta la larva y de su abundancia.

Compartir

Comentarios